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La leyenda de la Yerba Mate

La leyenda de la Yerba Mate (Leyenda Guaraní) Un día, desobedeciendo los consejos de Tupá, el Dios padre de los guaraníes, Así, la Luna, y su amiga Aria, la Nube rosada del crepúsculo, quisieron bajar a la tierra. Así lo hicieron y tomaron sus formas corpóreas. Lo hicieron en esas zonas de tierras rojas, pero no habían contado con los peligros que podía acecharlas en el bosque. Mientras paseaban entre los árboles, admirando sus frutos olorosos, gozando de ver sus hermosos rostros en las aguas límpidas de los ríos, disfrutando de caminar sobre la hierba fresca, se les presentó un jaguar que se disponía a atacarlas. Ellas quedaron inmóviles y anonadadas. En ese momento se presentó un anciano que se enfrentó al peligroso animal, y que con su cuchillo logró matar al yaguareté, y acabar con el peligro que corrieron las diosas en ese momento, en que ni siquiera les dio tiempo de abandonar sus formas terrenales. El viejo indio las invitó a su cabaña para recibir la hospitalidad de s...
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...Porque toda palabra, toda poesía,toda cosa contada, tiene un ritmo, una vibración, el compás de cada latido es la música del bordar la vida que se nos da... En todas las culturas y lugares la gente se reunía alrededor del fuego o bajo un árbol... ...para intercambiar historias a través de las palabras mirándose a los ojos. Así nuestros ancestros guardaban la memoria de sus vidas. Propongo continuar tejiendo cuentos para reencontrarnos, sanarnos, compartirnos, liberarnos... Este es un taller para explorar la capacidad de contar cuentos, re-descubrir el valor de la palabra con sentido y la magia y que se crea al contar-escuchar una historia. Investigación colectiva y aprendizaje mutuo, conocer y practicar cómo contar , la estructura del cuento, adaptación de textos , técnicas de preparación: respiración, relajación del cuerpo, el espacio y el tiempo, uso de objetos rituales, instrumentos de percusión, juegos de luz y formas de abordar la participación-intervención con el pùblico...

Ayuno del corazón

Yen Hui, el discípulo favorito de Confucio, apareció para despedirse de su Maestro. "¿Dónde vas?", preguntó Confucio. "Voy a Wei." "¿Y para qué?" "He oído que el príncipe de Wei es un individuo autoritario, sensual y totalmente egoísta. No se preocupa en absoluto de su gente y se niega a admitir cuaquier defecto en su persona. No presta la más mínima atención al hecho de que sus súbditos mueren por doquier. Todo el campo está lleno de cadáveres como heno en un prado. El pueblo está desesperado. Pero yo le he oído decir, Maestro, que se debe abandonar el estado bien gobernado e ir al que esté sumido en el desorden. A las puertas del médico hay abundantes enfermos. Deseo aprovechar esta oportunidad para poner en práctica lo que he aprendido de usted y ver si puedo lograr alguna mejora de las condiciones de aquel lugar." "¡Ay!", dijo Confucio, "no te das cuenta de lo que haces. Atraerás el desastre sobre tu cabeza. El Tao no neces...

El Arte del Terapeuta

Hay un cuento argentino que relata la historia de cuatro derviches, cada cual provisto de un objeto mágico, que deciden unirse para ayudar mejor a la humanidad. Uno de ellos tiene un bastón. Otro una capucha. Otro un espejo. Otro un tazón. Actuando unidos, logran salvar al enfermo. El rey ordena secuestrar a uno de ellos para que cure a la princesa. Sus guardias capturan al derviche portador del tazón, quien hace todo lo posible por salvarla. Es inútil. El derviche no puede hacer nada por carecer de la ayuda de sus compañeros y la princesa muere. Lamentablemente, como suele suceder en estos cuentos, el derviche es castigado por el rey con la muerte. El rey no sabía que sólo unidos pueden, los cuatro derviches, curar; cada uno provisto de su objeto mágico. Así había sucedido la primera vez: El bastón proporcionó apoyo al enfermo en aquellos momentos de sufrimiento. La capucha, protección: un espacio y un tiempo en que el enfermo se pudo sentir a salvo. El espejo le permitió mirarse ...

El cuento de la memoria

No tenemos que conseguir más energía, sólo tenemos que canjear lo viejo, disolverlo y entonces tendremos toda la energía que queramos.

La Mano de Buda

Descansaba una vez Buda bajo a un árbol cercano a un estanque. Vino a él un joven y le preguntó. MAESTRO ¿qué debo hacer para encontrar la verdad? -sin responder, el Buda se le acercó y de un empujón lo arrojó en el estanque, manteniéndole después sumergida la cabeza. Luchó el joven infructuosamente por liberarse y cuando ya daba muestras de desvanecimiento, el Maestro le permitió salir. Una vez repuesto de la sorpresa, El Buddha le inquirió: Cuando estabas bajo el Agua, ¿pensaste en bellas mujeres? - NO, dijo el joven. ¿Pensaste en Ricos manjares o en viajes por el mundo? Una vez más la respuesta fue negativa. Cuando anheles hallar la verdad con la misma vehemencia con que deseabas respirar, agregó el Buda, cuando tan profundamente lo anheles en tu ALMA, ese día seguro la encontrarás.